lunes, 17 de agosto de 2015

Everything is so american!

Americanadas diversas que he encontrado:


-No consideran un atentado contra la moda vestir con chanclas y calcetines y lo hacen a menudo, mucha gente (¿por qué?, ¿por qué?)

-Los míticos barrios con casas unifamiliares y el buzón "so american" existen, y están en todos lados.

-Hay banderas por absolutamente todas partes, incluídas casas particulares, cementarios, jardines comunitarios o cualquier sitio en el que se pueda poner una.

-Se rieron cuando les dije que las cajas de palomitas y el vaso de limonada iguales que esos no existían en otro lugar.

Y mucho más,,,!

La aventura empieza


El día 13 empezaba muy temprano para mí. Teníamos que estar en el lobby del hotel a las 3:45 así que dormí algo menos de dos horas. Fuimos hasta el aeropuerto más dormidos que despiertos y tras millones de controles (como siempre) y de encontrar a un policía coruñés por los States nos esperaba una larga espera, aunque se hace más corta si el aeropuerto te da una hora de wifi gratis y vas encontrando becados. Sentados en aquellas sillas, vimos amanecer sobre Nueva York y solo puedo decir que fue alucinante. Nuria y yo nos levantamos para tomar algunas fotos del momento:


          Viajé con Lorena y Raquel, porque iban al mismo estado y zona que yo. Tuvimos que hacer escala en Philadelphia , y allí encontramos a una mujer dominicana muy maja. Tenía dos hijas y un hijo que iba a estudiar en Michigan y al tener los mismos vuelos que nosotros nos pudo ayudar con ellos (porque sí, había que coger un autobús dentro del aeropuerto y no sé cuántas cosas más). Desayunamos con ella también:



          Algo antes de las 11 llegué a Michigan. Erin y Annete estaban esperando justo en la puerta con una sonrisa. Me dieron un abrazo y fuimos a recoger la maleta grande. Después cogimos el coche y paramos en Ann Harbor para comer, una hamburguesa muy americana, como no. Ahí es cuando Annete me advirtió de que en América te echan un montón de comida en el plato, así que si no me apetecía más, solo la dejase. Fue genial saberlo, porque si tenía que comer todo eso creo que reventaría:




          Y después de comer, al fin, llegamos a Tekonsha y al sitio donde iba a pasar mis siguientes 10 meses.

       
          Nada más llegar conocía a Cj, que estaba trabajando en el jardín y a Ollie, es la cosa más suave que te puedes imaginar, como un súper peluchito. Inmediatamente fui a mi habitación y empecé a deshacer las maletas y colocar todo en el armario, mientras Erin ponía la radio y bailábamos. Me enseñaron toda la casa (es gigante, pero sigo prefiriendo la piscina interior). Después Erin me enseñó como coger el guante de softball, hice algo de skype con mis padres y nos preparamos para irnos.

         Sí, a la feria. Súper americano, como imagináis. Aquí están algunas de las fotos que saqué. Había atracciones muy parecidas a las de las pelis (a las que iríamos el siguiente día) y muchos, muchos puestos de comida. Rápida, obviamente. Estamos en América.

Lo de la izquierda es "chicken stick", que tiene como una salchicha
dentro, y lo de la derecha aros de cebolla. 

          Después vino lo interesante de la noche: Demo Derbi. Añadiré algunas fotos, pero era una especie de carrera. Digo especie, porque lo que la gente quería era que los coches chocasen, rozasen... Por eso se hacía con coches no en su mejor estado, decorados para la ocasión. Y lo que le encantaba al público era que el coche volcase. Me explico, al piloto no le pasaba nada: llevaban cascos y no había ventanas ni ningún cristal para que al romper no cortasen la piel (o algo así me explicó Erin). Y además, les daban dinero por volcar (25 dólares, creo). También conocí a Levi y Conner, dos de los primos de Erin y su familia.
Solo alguna de la gente que había

Como no, la bandera estadounidense era necesaria


Levi

Atardeceres en Michigan


          El viernes Erin tenía que ir a rehabilitación para su mano a Battle Creek (una ciudad a 40 minutos de aquí) y me dijeron que me podía quedar durmiendo, pero como soy una cabezona insistí en ir. La verdad, estuvimos con ella, así que vimos todos los ejercicios que hacía y conocí a una chica que debía estar de prácticas y nos contó sus cinco años en Méjico enseñando inglés. Pero el cansancio da sus frutos, y entre eso y que la furgoneta es demasiado cómoda, me quedé dormida en todo el camino de vuelta.

          Vimos algo la tele y mientras Erin y Cj iban al gimnasio actualicé el blog para contar nuestro paso por Nueva York. Después de comer, vino a visitarme la coordinadora local (JoEllen) que vive en el mismo pueblo y a la que mi host family conoce de hace mucho. Me repitió lo mismo de no mantener mucho contacto con España y que si necesitaba algo solo la llamase.
Erin, JoEllen y yo
          Después de comer fuimos otra vez a la feria, esta vez para montar en las atracciones. Me lo pasé muy bien, había algunas muy divertidas. Los famosos columpios que giran en el aire también estaban:



          Después fuimos a un verdadero rodeo americano. Es tal cual como en las pelis y la verdad es que tenía curiosidad por verlo y ahora puedo decirlo. Sí, los cowboy y las cowgirls existen y son muy reales, llevan sus famosas botas a todos lados con el famoso sombrero. Y sí, también todos dejaron lo que estaban haciendo para cantar con emoción (e incluso la mano en el pecho) el himno estadounidense (so american).

          Y al llegar a casa me esperaba uno de los mejores regalos: fixen skype ca miña Andreiña, y con Helena.  Quiero destacar el mérito que tiene que se quedara despierta hasta cerca de las cuatro y media de la mañana (hora española), solo para hablar conmigo. Nunca encontraré a nadie como tú. 


También me enteré de que ibamos a ir a Chicago y a Detroit algún día. El día 15 desayuné tortitas y tuve que sacarles una foto porque tenían muy buena pinta:

          Después fuimos a comprar alguna ropa que necesitaba y a comer a un italiano (sí, lasaña :)).Como comprar es muy aburrido Erin y yo encontramos una vaca y un hipopótamo de peluche y nos dispusimos a montarlos. 

She looks so american

          Lo más divertido de la tarde viene ahora. Erin y yo fuimos en el bote a un lago con Conner (es de mi edad), Levi (6 años), Emily y Mark (tíos de Erin). Te lo pasas bien cuando vas solo, pero imagínate si le atas algo hinchable con lo que tratas de volar por los aires. Esta es una mala explicación, pero no encuentro otra mejor (creo que se llama Kite Tube). Os dejo una foto mía haciendo eso:

Sí, esta era yo por los aires

          Después hice tubbing con Conner, que es con una especie de círculo hinchable atado a la lancha y nos dijeron que habíamos ido a 25 mil/h (40 km/h). Para acabar bien el día, Annete nos vino a buscar y pedimos una pizza para cenar. 

          El domingo fue un día tranquilo. Nos levantamos tarde, me di una ducha, desayunamos y vimos alguna peli. Después fuimos al supermercado, y cogimos un montón de comida muy americana para que yo probase incluyendo todo lo que necesitas para hacer "smores" en la hoguera. Intenté encontrar algo a lo que llamar pan, pero si te gusta no esperes encontrar uno bueno en América. Lavamos el coche y volvimos a casa.

          Esa mañana probé la mantequilla de cacahuete: no me encanta, pero tampoco la odio, un término medio. Por la noche, comí mi primera mazorca y definitivamente no me gustó:

          También les hice la tortilla (milagrosamente conseguir dar la vuelta sin lamentar daños importantes), no me salió tan mal como pensaba y lo que es mejor: les encantó!


                 Me lo estoy pasando muy bien, y aunque echo de menos muchas cosas (y gente) de España, no puedo más que agradecer a mi host family por todo el cariño y las cosas nuevas que me están enseñando. ¡La aventura no ha hecho más que empezar!

viernes, 14 de agosto de 2015

El valor para marcharse, miedo a llegar 


          El martes 11 de agosto era el día. El día de ir a por todas, y empezar otra vida. Pero también era el día de dejar muchas cosas atrás. Las despedidas de la gente a la que quieres siempre son muy duras, y más si son por 10 meses. Pero nosotros nos lo hemos buscado y allá vamos.
Andreiña, mamá, Noe (mi prima), Pili (mi madrina), José (mi hermano) y papá.
          Embarcamos antes de las once y media y a las doce y cuarto salía el avión. Paramos en Madrid y comimos allí (muchos en el Burguer King, para empezar bien nuestra dieta americana). El vuelo grande de verdad comenzaba. No puedo decir que nueve horas en un avión sean algo cómodo. Hagas lo que hagas: escuchar música, leer, intentar dormir, ver una peli, comer... Estas son algunas fotos de Helia, Xulia y familia en sus momentos de máximo esplendor:
 

          Nos dieron varias veces comida y a mi personalmente no me gustó, por ejemplo, a Helia lo que más gracia le hizo del pollo fue la pegatina, pero ya sabéis, para gustos colores.


El avión aterrizó y con él nuestras ganas de pisar tierra estadounidense, pero tuvimos que esperar una hora dentro del avión hasta que encontrasemos un parking. Lo único bueno de esperar es que vimos el atardecer en Nueva York desde un avión. El cansancio era notable, pero se fue pasando con un exclamación de sorpresa al ver los primeros taxis amarillos. Recogimos maletas y descubrimos que no se pueden sacar fotos un poco tarde, pero bueno, cosas de la vida. En la primera de las fotos, al fondo está el skyline de Manhattan, aunque no se vea bien. 

        
         Llegamos al hotel (ansiado Hilton), y nos dieron todos los documentos de la orientación del día siguiente, las identificaciones, la camiseta...  Aunque quizás solo fueron las doce o la una de la noche, nosotros llevábamos 24 horas sin dormir (si no lo conseguimos hacer en el avión, vamos), así que probamos las grandes camas de ese hotel de cuatro estrellas. Nos esperaba un gran día. 
Xulia mostrándonos su belleza natural

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         Ahora sí que toca, el verdadero Nueva York. A algunos nos afectó el cambio horario, pero a las ocho estábamos listos para tomar un gran desayuno. Que os voy a decir, americanadas varias, como siempre. Desde salchichas y bacón, hasta un revuelto de huevos raro al que alguno denominó tortilla. 
          
          Después numerosas reuniones, juegos para conocernos mejor... Para esto nos organizaron por equipos (rojo, naranja, amarillo, blanco, verde, azul, violeta...), ya que había estudiantes de intercambio de todo el mundo: tailandeses, coreanos, españoles, alemanes, chinos, sudamericanos... Nos pusieron diversos vídeos y situaciones sobre el acoso ("si tu host father te pide que te sientes en sus rodillas no lo hagas") y con dos bocadillos del Subway como comida marchamos a recorrer la ciudad que nunca duerme. 

          15 minutos rápidos en una tienda de souvenirs y el Empire State era parada imprescindible, aunque la cola no fuese lo que se dice pequeña. Las mejores vistas de Nueva York, sin dudarlo. Después me enteraría de que los que llegaron más tarde, por el tiempo de espera los llevaron al Rockfeller Center, que tampoco estuvo mal. 


Cause we are in New Yoork 



          Una de las mayores ilusiones de Nuria ese día, era sacarse una foto con un guardia. Pero no valía uno cualquiera, tenía que ser como el de las pelis. Y con instrucciones detalladas encontramos unos (la foto con el primero, era por si no encontrábamos a nuestro guardia de película). 


         Y ahora viene la mejor parte del viaje: el barco. Subimos a él sabiendo que ibamos a ver todo Nueva York, pero nada más. 
Sí, esta es una foto emocionada mía subiendo.
 Digamos que Nuria se aburre mucho.
Allí ibamos a cenar, así que pusieron comida extraña en unas mesas. Y aquí podéis creerme, sí que era comida extraña. Y también nos pusieron un dj, todo normal. Ibas en un barco viendo Nueva York, mientras un dj ponía música inspiradora, para que todo pareciese un sueño. Pero no nos engañemos, eramos más de 70 españoles, ¿qué ibamos a hacer? ¿quedarnos sentados? Subimos a la cubierta, y nos pusimos a bailar. Vale, puede que los bailes no fuesen muy normales, pero el resto de la gente tenía una expresión en la cara entre "un poco" extrañada y divertida. Algunos japoneses nos sacaron bastantes vídeos y otros se animaron (como tiene que ser). No me saqué muchas fotos en ese momento, porque me lo estaba pasando genial, pero esta que nos sacó Andrea y mi cara lo representan:



          Recuerdo que Ana María dijo "cuando tengáis vuestro peor día o momento en América recordad este momento y lo bien que os lo estáis pasando y que por eso ha merecido la pena". No me olvidaré de ella perreando, I promise. 
          También, por supuesto, nos sacamos fotos con la estatua de la libertad al fondo, el puente, el skyline, la bandera...

Bandeira galeguiña

Con Nuria y el famoso puente al fondo

Heli



Ana María

Nuria, Area y yo




Por la noche volvimos al hotel y nos dieron la información de los vuelos y más cosas sobre nuestra estancia, pero de eso hablaremos otro día. En resumen , Nueva York fue increíble, con gente que lo hice mejor aún. Espero que todos tengáis un año increíble, y que cuando nos volvamos a ver en más de 10 meses todos habremos cambiado. América nos espera!





viernes, 31 de julio de 2015

Area in Wonderland: El miedo hiere más que las espadas

Area in Wonderland: El miedo hiere más que las espadas: July 14, 2015 Dear friend, Queda menos de un mes para que nos vayamos y yo, al igual que el resto de becarios, estoy intentando aprovech...
Creo que en esta entrada Area ha conseguido captar todos los sentimientos que nos cruzan estos días por la mente. Espero que la disfrutéis tanto como nosotros nos sentimos identificadas con ella. 

sábado, 4 de julio de 2015

-38:Y no fui la última, futura familia, destino e instituto.

          Ayer a estas horas estaba pegando un pequeño grito (pequeño). Abrí el correo como de costumbre y vi dos correos: la primera palabra que visualicé en el asunto fue "familia". ¡Al fin no era huerfanita!
         
          Se lo comuniqué a mucha gente mientras mis padres me aconsejaban que me relajase y leyese la información con calma, pero estaba súper nerviosa. Tras verlo todo con tranquilidad ya lo tengo más claro. Me voy a un pequeño pueblecito de algo más de 700 habitantes que se llama Tekonsha, en el condado de Calhoun y en el estado de Michigan. Está a una hora de Lansing (la capital), a dos horas de Detroit y de Canadá y a tres de Chicago.













          Mi futura familia americana está compuesta por tres personas: una pareja y su hija (la familia Apel). Ellos se llaman Annete, Cj y Erin. Esta última será mi hermana americana y tiene justo un año menos que yo (hasta cumplimos el mismo día). También tienen un perro de 4 años llamado Oliver. Me han parecido muy agradables y estoy deseando poder hablar con ellos. Tienen una casa muy grande y preciosa (hasta con piscina dentro) y tengo mi propio cuarto.

          Mi instituto es el único del pueblo. Hay un conjunto de escuelas que incluye primaria y secundaria en el que son sobre 300 alumnos. Se llama Tekonsha High School y aún no he logrado descubrir bien sus asignaturas, deportes, clubs... aunque al ser pequeño son pocos, pero también es más acogedor. 
El logo de mi futuro instituto


         Muy contenta por las noticias, estoy deseando descubrir este lugar y a la familia que ha decidido acogerme non se imaginan o que se lles ven encima y visitar la maravillosa ciudad de Nueva York. A solo 38 días de irme las ganas compiten con el miedo y quiero aprovechar lo máximo el tiempo que me queda aquí. Ya sabéis nos vemos pronto (en nada es 11 de agosto)